(Escrito el 19 abril
2021)
Se dice,
que uno tiene que estar contento si al final de su vida ha plantado un árbol,
ha tenido un hijo y ha escrito un libro. El árbol no lo planté por no tener un
terreno en propiedad, pero por el trabajo que tuve de alguna manera colaboré en
la plantación de muchos de ellos, los vi crecer y ayudé a cuidarlos. Hijos tuve
3 y aunque el libro no lo llegué a publicar, sí que escribí bastante y lo tengo
guardado de una forma ordenada para que puedan leerlo los que vienen detrás.
Con ese planteamiento inicial, puedo decir que estoy contento.
Lo que
pasa es que cuando has ido escribiendo de cosas variadas, nunca te has hecho el
planteamiento de darlas a conocer, sino que vas escribiendo y guardando sin más
y aunque no las tengas amontonadas, nunca te hiciste la idea de que se
convirtiesen en libro y ni el temario, ni muchas veces la redacción están
acordes con ese fin.
Estoy
contento con las que he agrupado en un Cuadernillo bajo el título de “Recordando
a mi pueblo”. Son pasajes y comentarios de la vida cotidiana que se venía
haciendo por aquellos lugares. Muchos de los lectores ya ni lo conocieron, pero
no lo ponen en duda de que todo aquello existió. Yo siempre defendí que estas
cosas de hace 80 ó 100 años tienen que entrar a formar parte de la Memoria
Histórica y no debía escatimarse tanto su divulgación.
Contento
estoy también con pasar a papel las 650 semanas de Reflexiones de Celedonio. En el Blog, aunque esté
colgado en Google no es fácil acceder a cada una de esas semanas. No dicen nada
nuevo, pero sí que te gusta haber participado y dado a conocer algo como tú lo
ves. No sacas ninguna conclusión, pero sí que da pie a muchos interrogantes.
Los
Comentarios a los Amigos y Compañeros ahí quedan. Muchos escritos están hechos
en momento felices y todos estábamos alegres. Los hay también de despedida y
tristes. De todo hay en la vida. Siempre oí que una persona no termina ni
cuando se jubila, ni cuando fallece, termina cuando se olvida. Aquellas personas
a las que les escribí nunca las podré olvidar. Cualquier día las puedo recordar
al leer lo que un día les decía.
De Temas
de Trabajo, lo que recogí de Otros Autores, de Temas Familiares, etc ¿cómo no
recordarlos? A veces te devanas los sesos para fijar una foto que te aparece de
dónde era. El escrito él te lo dice, máxime si le pusiste fecha.
¿Cómo
olvidar las Crónicas escritas y distribuidas entre los compañeros del
Senderismo? A esta fecha han sido un
total de 220.
Las
Colaboraciones en otras publicaciones también quedan recogidas, Eso también te
estimula y te hace reflexionar.
Si el
final llega cuando sea y también el momento que lo de escribir o mirar en el
ordenador no te sea fácil hacerlo, quizá echar un vistazo a todos tus escritos
sea una forma de matar el rato.
Contento
con lo que he escrito y más contento aún por haberlo impreso y guardarlo
ordenado. Quizá pueda servirle también para algún otro.
Próximo tema: A la manta