El 7 de septiembre de 1999, escribía estas estrofas al recien nombrado Gobierno de Aragón. Por su extensión, lo publicaré en el Blog en 2 veces. Decían así :
No pretendo enjuiciar
ni tan siquiera opinar,
sobre el Gobierno formado
por el PSOE y el PAR;
tan sólo referiré
lo que a mí me gustaría
que pudieran abordar,
y si hacen lo que digo
hasta puede que a las otras
les pudiese yo votar.
A Vd. Dn. Marcelino
yo le quiero recordar,
que debe ser muy prudente
cuando tenga Vd. que hablar,
pues todo lo que Vd. diga
lo vamos a comentar;
y así, cuando Vd. ha dicho
que de Huesca a Zaragoza
en media hora se va,
si lo piensa y lo hace
un día llegará el guardia
y a Vd. lo denunciará.
No prometa muchas cosas
pues bien sabe que no hará,
es mucho mejor hacerlas
que luego ya se sabrán;
prepárese un fajo tila,
que la va a necesitar,
si quiere estar cuatro años
con sus socios los del PAR;
piense que tienen escuela
y no se querrán plegar.
No le digo que haga cosas,
sólo oírlas y escuchar,
reflexionar y decir
a esos nueve que Vd. tiene
que se dejen de chorradas
y empiecen a trabajar.
Al Sr. José Angel Biel
yo le quiero recordar
que si es de Presidencia
mucho tiene que arreglar,
empezando porque a todos
que se están rascando el bolo
se les haga trabajar;
y piense que no son cuatro,
pues por allí extendidos
buenos montones que hay.
Que los puestos no se cubran
con este dedo o cual,
cada uno en su sitio
y si quieres plaza nueva
la tendrás que concursar;
y la subida salarios
la tendrás que revisar
pero antes de hacer eso
te lo debes de pensar
a quién subes y mejoras
que en igual categoría
grandes diferencias hay,
de trabajo y de esfuerzo
por lo que no hay que admitir
que todos somos igual.
A Dn Eduardo Bandrés
que es Jefe de Economía,
que no malgaste los cuartos
en las muchas tonterías.
Se hacen muchos proyectos
que luego paga el erario,
y resulta que el que cobra
lo pregunta y se informa
del que es un funcionario.
Habrá que cambiar las cosas
y saber administrarlo,
yo nunca comprenderé
por qué siempre un presupuesto
obligatorio gastarlo.
¿Acaso cuando te sobra
es que no puedes guardarlo?
¿O acaso los de Erla,
cuando fue un año bueno,
no lo guardasteis pa otro
que pudo resultar malo?
Lo de gastar por cuadrar
es una majadería,
las cosas se hacen bien
buscando la economía.
A Dn. Alberto Larraz
le diría un montón,
mas ¡por favor! no penséis
tanto, tanto en el condón.
Hay que pensar en la gente
en los enfermos que hay,
y también en los recursos
para curarle a uno el mal;
pero en muchas ocasiones,
no hay que ingresar el viernes
si el martes lo han de operar;
y tampoco no hay derecho
a que esté abandonado
todo aquello referido
a la enfermedad mental.
Piense Vd. en la inversión
de inmuebles y material
y empiece aprovechando
a todo el personal,
estableciendo unos turnos
de trabajo racional.
A Dª Marisa Alejos
reina de la Educación,
le diré tenga paciencia
para hallar la solución,
pues a Vd. le afectan muchos
gran parte la población.
Ignoro los contenidos
que en los cursos se implantó,
pero pienso que cada año
la enseñanza está peor,
sin saber si el culpable
son los niños o los padres
o quizá el educador,
y si seguimos así
igual les dará los Polos
que la línea el Ecuador.
Del respeto, ya no hablemos,
ni tampoco Urbanidad,
todo va manga por hombro
a todos igual les da,
y cuando existe el desmadre
es difícil de arreglar.
Para Dn Victor Longás
que en su día conocí,
le diré que un buen Taustano
mucho debe corregir;
hay que cuidar bien los ríos
los montes y basureros,
evitando que a menudo,
encuentres estercoleros;
pero también hay que ver
que la calle tiene dueña
y tampoco ha de extrañarnos
que en un pueblo o una aldea,
cuando estemos en la calle
nos aparezca una güeña.
No podemos amargar
en los pueblos la existencia,
y hay normas de la ciudad
que aquí estarán exentas;
el que manda es el vecino
hay que saberlo primero
pues todo el que allí se acerca
para él ¡es forastero!
y antes de dictar normas
háblalo con él primero.
Hablan muchos en defensa
del árbol y el pajarico,
pero habría que saber
si empuñaron algún pico,
no se las dén, de “progre”
cuando resulta que es rico,
y lo que falta en el pueblo
les importa los tres pitos.
(continuará)
domingo, 31 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Los billetes de 500 euros
Hemos oído decir, hemos leído y si hemos sido observadores lo hemos podido comprobar, que la ignorancia es de lo más atrevido que hay, y yo en estos momentos, me considero en el tema, ignorante total.
Pero siendo ignorante, tengo copiado un “precepto pitagórico” que dice: “Abandona los grandes caminos, sigue los senderos”. Reflexionando sobre esto, pienso si para recorrer la distancia entre dos puntos, esperamos que nos hagan una autopista, cuando desde siempre esos dos puntos estuvieron comunicados por un camino aunque sea de los llamados de herradura.
Todos los medios de comunicación nos han hablado en multitud de ocasiones de la desaparición de la circulación de los billetes de 500 euros. Las expresiones normales son: alguien los debe de tener, eso forma el llamado dinero negro, los paraísos fiscales viven de ello, nadie sabe dónde están esos paraísos fiscales, etc. y como están escondidos nadie sabe dónde están los billetes de 500, aunque de vez en cuando encuentren algún que otro paquetito de los mismos.
Sin que haya sido una obsesión mía el querer encontrarlos, desde mi más corta edad y porque quizá también se lo oí a otro ignorante como yo, en ocasiones he comentado ¿qué me dan a mí si se los encuentro? Tontadas de ignorante pensará alguno, si es que sólo está pensando en ir por autopista, facilísimo para mí que prefiero el sendero.
Lo primero que hay que tener presente, es saber si a los responsables monetarios les interesa o no que ese dinero salga de los “cados” donde está. Si no les interesa, “apaga y vámonos” sería una expresión muy comprensible, pero en ese caso también deberían explicarnos las ventajas de que no salgan a la luz.
Si les gusta que afloren y no saben cómo hacerlo, permítanme que les diga: no me lo puedo creer. De ser así, resultaría que son tan ignorantes por lo menos como yo y eso no puede consentirse en personas que ocupan semejantes cargos.
Porque nunca he tenido ninguno de 500 en mis manos y si alguna vez lo vi pasar sobre mi vista, fue tan rápido que no puedo decir ni de qué color son. El que los tiene sí que conoce su color y no se le olvidará, pues sonreirá ante ellos muchas veces, pero los que verdaderamente lo saben bien, son los que los mandaron imprimir en su día o los que los siguen imprimiendo en la actualidad.
Imaginemos que un buen día, los responsables monetarios deciden simplemente cambiarle de color y con el mismo sigilo que la justicia, en colaboración con las fuerzas de seguridad, detienen a la misma hora a 20 personas en 4 poblaciones distintas, el nuevo formato del billete se distribuye entre las distintas dependencias del Banco de España u otras Entidades seleccionadas previamente.
A través de los medios de comunicación, tan sólo hay que dar a conocer que hay 30, 60 ó 90 días para el canje. A partir de esa fecha carecen de todo valor los actuales. Todo el que tenga uno, tendrá que ir como un corderico a cambiarlo, pero ¡ojo!, no hagamos cómo cuando se pasó de pesetas a euros, que en una mañana te podías visitar a un montón de Entidades de Cambio, sin preguntarte ni quién eres. En este caso, se tendrá que registrar el DNI del que lo cambia, aunque sea un solo billete, o hacerlo a través de una cuenta, como se hace cuando uno cobra un talón bancario.
Todos esos DNIs, désele en un listado a esos jóvenes informáticos superdotados que a veces hacen cosas no permitidas y juntamente con los datos del censo, con una buena gratificación, ya verás como te los agrupan por familias, sociedades, etc.
Más de uno, al llegar leyendo hasta aquí, quizá esté pensando cómo se podría camuflar el verdadero dueño para no encontrarlo.
Posiblemente sea fácil, pero quizá aplicando algún otro sencillo “precepto”, de Pitágoras o de algún otro, hay ignorantes como yo, que sin ir por carretera, sino por un atajo, podrían prepararles una emboscada.
Muchas veces hemos oído lo de “querer es poder”, así que señorías, ya lo saben......... y si no lo quieren hacer, al menos nos den una explicación.
24 de mayo de 2009
Pero siendo ignorante, tengo copiado un “precepto pitagórico” que dice: “Abandona los grandes caminos, sigue los senderos”. Reflexionando sobre esto, pienso si para recorrer la distancia entre dos puntos, esperamos que nos hagan una autopista, cuando desde siempre esos dos puntos estuvieron comunicados por un camino aunque sea de los llamados de herradura.
Todos los medios de comunicación nos han hablado en multitud de ocasiones de la desaparición de la circulación de los billetes de 500 euros. Las expresiones normales son: alguien los debe de tener, eso forma el llamado dinero negro, los paraísos fiscales viven de ello, nadie sabe dónde están esos paraísos fiscales, etc. y como están escondidos nadie sabe dónde están los billetes de 500, aunque de vez en cuando encuentren algún que otro paquetito de los mismos.
Sin que haya sido una obsesión mía el querer encontrarlos, desde mi más corta edad y porque quizá también se lo oí a otro ignorante como yo, en ocasiones he comentado ¿qué me dan a mí si se los encuentro? Tontadas de ignorante pensará alguno, si es que sólo está pensando en ir por autopista, facilísimo para mí que prefiero el sendero.
Lo primero que hay que tener presente, es saber si a los responsables monetarios les interesa o no que ese dinero salga de los “cados” donde está. Si no les interesa, “apaga y vámonos” sería una expresión muy comprensible, pero en ese caso también deberían explicarnos las ventajas de que no salgan a la luz.
Si les gusta que afloren y no saben cómo hacerlo, permítanme que les diga: no me lo puedo creer. De ser así, resultaría que son tan ignorantes por lo menos como yo y eso no puede consentirse en personas que ocupan semejantes cargos.
Porque nunca he tenido ninguno de 500 en mis manos y si alguna vez lo vi pasar sobre mi vista, fue tan rápido que no puedo decir ni de qué color son. El que los tiene sí que conoce su color y no se le olvidará, pues sonreirá ante ellos muchas veces, pero los que verdaderamente lo saben bien, son los que los mandaron imprimir en su día o los que los siguen imprimiendo en la actualidad.
Imaginemos que un buen día, los responsables monetarios deciden simplemente cambiarle de color y con el mismo sigilo que la justicia, en colaboración con las fuerzas de seguridad, detienen a la misma hora a 20 personas en 4 poblaciones distintas, el nuevo formato del billete se distribuye entre las distintas dependencias del Banco de España u otras Entidades seleccionadas previamente.
A través de los medios de comunicación, tan sólo hay que dar a conocer que hay 30, 60 ó 90 días para el canje. A partir de esa fecha carecen de todo valor los actuales. Todo el que tenga uno, tendrá que ir como un corderico a cambiarlo, pero ¡ojo!, no hagamos cómo cuando se pasó de pesetas a euros, que en una mañana te podías visitar a un montón de Entidades de Cambio, sin preguntarte ni quién eres. En este caso, se tendrá que registrar el DNI del que lo cambia, aunque sea un solo billete, o hacerlo a través de una cuenta, como se hace cuando uno cobra un talón bancario.
Todos esos DNIs, désele en un listado a esos jóvenes informáticos superdotados que a veces hacen cosas no permitidas y juntamente con los datos del censo, con una buena gratificación, ya verás como te los agrupan por familias, sociedades, etc.
Más de uno, al llegar leyendo hasta aquí, quizá esté pensando cómo se podría camuflar el verdadero dueño para no encontrarlo.
Posiblemente sea fácil, pero quizá aplicando algún otro sencillo “precepto”, de Pitágoras o de algún otro, hay ignorantes como yo, que sin ir por carretera, sino por un atajo, podrían prepararles una emboscada.
Muchas veces hemos oído lo de “querer es poder”, así que señorías, ya lo saben......... y si no lo quieren hacer, al menos nos den una explicación.
24 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
A la Señora Alcaldesa
Con las ventajas del aire
La Muela estaba salvado,
mas resulta que hace poco
el aire se le ha cambiado.
Se haría el pueblo famoso
por las aspas, los molinos,
y ahora se hace aun más
por la operación Molinos.
De ser siempre un secarral
se pasó a zona muy rica,
los molinos dan dinero
la gente se felicita;
con esos buenos ingresos
el aspecto va cambiando,
se arreglan calles y plazas
el ladrillo está empezando.
Se extiende a urbanizaciones
y polígono industrial,
que vaya creciendo todo
se le ve muy natural,
al frente está la alcaldesa
persona muy singular.
La alcaldesa es activa,
rocera, mas no vulgar,
las elecciones las gana
apuntada en el PAR.
Monta parques y jardines
sin ninguna discusión,
y a los vecinos del pueblo
se los lleva de excursión.
Pero no a Garrapinillos,
a ver allí, al que vive,
el viajecico más corto
se lo monta hasta el Caribe.
Hace piscinas cubiertas
que aunque desnudo no pecas,
y a muchos de los del pueblo
les consigue buenas becas.
Con estos planteamientos,
¡ qué me quieres tú decir ¡,
no hay persona más amable
ni que lo haga también
como nuestra Mariví;
es todo una señora
no tiene nada de pilla,
tan sólo en el apellido
pues es Mariví Pinilla.
Pero mira qué sorpresa
cuando todo está en la cima,
que sin saber ella nada,
la justicia se le arrima.
Según dicen, fue un chivato
que algo le dijo al juez,
y desde entonces no paran
de mirarla por el derecho
y también por el revés.
Examinan sus ingresos
y apuntan sus propiedades,
estudiando y observando
semejantes dinerazos
de donde vienen entrando;
pues como es bien sabido
y es una ley natural,
que si el dinero no cría
de un sitio o de otro
éste tiene que llegar,
y por eso el juez estudia:
tanto al que piensa “recibe”
como al que cree que “da”.
Yo de esto entiendo poco,
y no lo puedo juzgar,
pero siempre es peligroso
que los dineros que tengas
los empieces a enseñar,
pues hay gente que pregunta:
¿ de dónde los sacará ?
y se empieza a husmear,
a sospechar y a buscar.
Invertiste en la costa
en lo mejor que se ha visto,
pero al comprar no pensaste
que eso consta en el Registro.
Y ahora, un juez muy joven,
que no es del pueblo, es de fuera,
te manda con tus amigos
a un sitio tan famoso,
como la cárcel de Zuera.
Desde esta mesa que escribo,
muy tranquilo como veis,
pido, que os caiga encima,
todo el peso de la ley.
10 abril 2009
Próximo tema: Los billetes de 500 euros
La Muela estaba salvado,
mas resulta que hace poco
el aire se le ha cambiado.
Se haría el pueblo famoso
por las aspas, los molinos,
y ahora se hace aun más
por la operación Molinos.
De ser siempre un secarral
se pasó a zona muy rica,
los molinos dan dinero
la gente se felicita;
con esos buenos ingresos
el aspecto va cambiando,
se arreglan calles y plazas
el ladrillo está empezando.
Se extiende a urbanizaciones
y polígono industrial,
que vaya creciendo todo
se le ve muy natural,
al frente está la alcaldesa
persona muy singular.
La alcaldesa es activa,
rocera, mas no vulgar,
las elecciones las gana
apuntada en el PAR.
Monta parques y jardines
sin ninguna discusión,
y a los vecinos del pueblo
se los lleva de excursión.
Pero no a Garrapinillos,
a ver allí, al que vive,
el viajecico más corto
se lo monta hasta el Caribe.
Hace piscinas cubiertas
que aunque desnudo no pecas,
y a muchos de los del pueblo
les consigue buenas becas.
Con estos planteamientos,
¡ qué me quieres tú decir ¡,
no hay persona más amable
ni que lo haga también
como nuestra Mariví;
es todo una señora
no tiene nada de pilla,
tan sólo en el apellido
pues es Mariví Pinilla.
Pero mira qué sorpresa
cuando todo está en la cima,
que sin saber ella nada,
la justicia se le arrima.
Según dicen, fue un chivato
que algo le dijo al juez,
y desde entonces no paran
de mirarla por el derecho
y también por el revés.
Examinan sus ingresos
y apuntan sus propiedades,
estudiando y observando
semejantes dinerazos
de donde vienen entrando;
pues como es bien sabido
y es una ley natural,
que si el dinero no cría
de un sitio o de otro
éste tiene que llegar,
y por eso el juez estudia:
tanto al que piensa “recibe”
como al que cree que “da”.
Yo de esto entiendo poco,
y no lo puedo juzgar,
pero siempre es peligroso
que los dineros que tengas
los empieces a enseñar,
pues hay gente que pregunta:
¿ de dónde los sacará ?
y se empieza a husmear,
a sospechar y a buscar.
Invertiste en la costa
en lo mejor que se ha visto,
pero al comprar no pensaste
que eso consta en el Registro.
Y ahora, un juez muy joven,
que no es del pueblo, es de fuera,
te manda con tus amigos
a un sitio tan famoso,
como la cárcel de Zuera.
Desde esta mesa que escribo,
muy tranquilo como veis,
pido, que os caiga encima,
todo el peso de la ley.
10 abril 2009
Próximo tema: Los billetes de 500 euros
domingo, 10 de mayo de 2009
Al Señor Juez de La Almunia
El pasado mes de abril escribí un par de cosillas relacionadas con la Operación Molinos ( Ayuntamiento de La Muela) . La dirigida al Sr. Juez es la que incluyo hoy en el Blog; la que hace alusión a la Sra. Alcaldesa se publicará la próxima semana.
oooOOOooo
De verdad, cuando saltó
a la prensa la noticia
y los chanchullos que había,
enseguida dije yo :
¡ pobre juez el de La Almunia !
Por ser un pueblo importante
llegué muy pronto a pensar,
si el juez destinado allí
sería un hombre mayor
y próximo a jubilar,
y ante esa situación
le caía el muerto encima
y sin poderlo evitar.
Pero mira tú por donde
la cosa no era así,
el juez es un chico joven
y eso me animó a mí.
Con la edad que Alfredo tiene,
y de tierra del Moncayo,
me parece que nos dice:
cuando yo tenga que hablar,
¡tranquilos, que no me callo!
Te deseo mucha suerte
en el camino emprendido,
pues tus contrarios ya son
expertos en estas lides,
con colmillo retorcido.
Con esa edad que tú tienes
y los estudios recientes,
deseo apliques la ley
como los grandes de antes.
No lo hagas con rencor,
pues eres persona sana,
mas demuestra, que contigo,
la gente no queda impune,
y nadie va por el mundo
presumiendo y haciendo
todo que le da la gana.
Al verte tan espigado,
tan buen mozo y majico,
conversando en familia
cuando hablamos ya de ti,
te decimos : “Garzoncico”
10 abril 2009
oooOOOooo
De verdad, cuando saltó
a la prensa la noticia
y los chanchullos que había,
enseguida dije yo :
¡ pobre juez el de La Almunia !
Por ser un pueblo importante
llegué muy pronto a pensar,
si el juez destinado allí
sería un hombre mayor
y próximo a jubilar,
y ante esa situación
le caía el muerto encima
y sin poderlo evitar.
Pero mira tú por donde
la cosa no era así,
el juez es un chico joven
y eso me animó a mí.
Con la edad que Alfredo tiene,
y de tierra del Moncayo,
me parece que nos dice:
cuando yo tenga que hablar,
¡tranquilos, que no me callo!
Te deseo mucha suerte
en el camino emprendido,
pues tus contrarios ya son
expertos en estas lides,
con colmillo retorcido.
Con esa edad que tú tienes
y los estudios recientes,
deseo apliques la ley
como los grandes de antes.
No lo hagas con rencor,
pues eres persona sana,
mas demuestra, que contigo,
la gente no queda impune,
y nadie va por el mundo
presumiendo y haciendo
todo que le da la gana.
Al verte tan espigado,
tan buen mozo y majico,
conversando en familia
cuando hablamos ya de ti,
te decimos : “Garzoncico”
10 abril 2009
lunes, 4 de mayo de 2009
¿Quién me lo puede explicar?
El pasado 15 de noviembre y relacionado con la crisis, escribía lo siguiente:
Sabíamos todos que un día,
algo nos iba a pasar,
pues hay un simple principio:
que todo que sube mucho
luego tiene que bajar,
aunque muy pocos aciertan
ese punto de inflexión
el momento de llegar;
en tertulias con amigos,
o en el seno familiar,
decíamos sinceramente
¡esto tiene que explotar!
Del problema que teníamos
del por qué, esto sucedía,
yo creo que había pocos
que en el fondo lo sabían,
hasta que llegó un maño
y nos puso bien al día,
como sabéis me refiero
a Leopoldo Abadía.
He leído alguna cosa
de lo que éste escribía,
unas las veo muy claras
otras tampoco entendía,
pero nos ha dado un baño
para poder enterarnos
de lo que por esos mundos
con los dineros hacían.
Tenemos que resignarnos
de todo lo que han hecho,
por ese simple refrán
de que, “a lo hecho, pecho”,
pero no puedo entender
si lo que intentan hacer
está mal o estará bien.
A veces pienso una cosa
tan sencilla como ésta:
¿no creéis que están pensando
como el que quiere guardar
el agua dentro una cesta?
Un gitano nos diría
con mimbres te hago un cesto,
pero debemos saber
si tenemos presupuesto.
Hasta hace muy pocos días
todo estaba en expansión,
ahora sólo se habla
de una total recesión.
Pero el caso es que antes,
las pensiones eran bajas,
nos faltaba guarderías,
están mal las carreteras
porque dineros no había,
y ahora con recesión
los dineros los tenemos
no en sacos, a montón.
No hay que temerle a nada,
pues todo está controlado,
si las empresas se cierran
pagaremos al parado;
y si no, mejor aún,
mucho mejor aun lo haremos,
inyectaremos dinero,
la empresa, reflotaremos.
Si un Banco se va a pique
nada debemos temer,
tú, cliente muy seguro,
pues nada va a suceder,
el dinero que allí tengas
nunca lo podrás perder,
antes se garantizaba veinte
ahora garantizamos cien.
Cómo, ¿qué tú los coches,
ya no los puedes vender?
te mejoro el RENOVE
y pronto lo vas a ver,
los viejos para el desguace
y los nuevos a correr.
No temas a la hipoteca,
que nosotros te ayudamos,
si no puedes, no la pagues,
que al banco se la abonamos;
y Vd. señor constructor,
a proyectar y a correr,
esto ha sido sólo un alto,
pero dentro de unos meses
a enriquecerse otra vez
La verdad que no lo entiendo,
mi temor, siempre tendré,
si al llegar a fin de mes
la pensión yo cobraré.
15 noviembre 2008
Sabíamos todos que un día,
algo nos iba a pasar,
pues hay un simple principio:
que todo que sube mucho
luego tiene que bajar,
aunque muy pocos aciertan
ese punto de inflexión
el momento de llegar;
en tertulias con amigos,
o en el seno familiar,
decíamos sinceramente
¡esto tiene que explotar!
Del problema que teníamos
del por qué, esto sucedía,
yo creo que había pocos
que en el fondo lo sabían,
hasta que llegó un maño
y nos puso bien al día,
como sabéis me refiero
a Leopoldo Abadía.
He leído alguna cosa
de lo que éste escribía,
unas las veo muy claras
otras tampoco entendía,
pero nos ha dado un baño
para poder enterarnos
de lo que por esos mundos
con los dineros hacían.
Tenemos que resignarnos
de todo lo que han hecho,
por ese simple refrán
de que, “a lo hecho, pecho”,
pero no puedo entender
si lo que intentan hacer
está mal o estará bien.
A veces pienso una cosa
tan sencilla como ésta:
¿no creéis que están pensando
como el que quiere guardar
el agua dentro una cesta?
Un gitano nos diría
con mimbres te hago un cesto,
pero debemos saber
si tenemos presupuesto.
Hasta hace muy pocos días
todo estaba en expansión,
ahora sólo se habla
de una total recesión.
Pero el caso es que antes,
las pensiones eran bajas,
nos faltaba guarderías,
están mal las carreteras
porque dineros no había,
y ahora con recesión
los dineros los tenemos
no en sacos, a montón.
No hay que temerle a nada,
pues todo está controlado,
si las empresas se cierran
pagaremos al parado;
y si no, mejor aún,
mucho mejor aun lo haremos,
inyectaremos dinero,
la empresa, reflotaremos.
Si un Banco se va a pique
nada debemos temer,
tú, cliente muy seguro,
pues nada va a suceder,
el dinero que allí tengas
nunca lo podrás perder,
antes se garantizaba veinte
ahora garantizamos cien.
Cómo, ¿qué tú los coches,
ya no los puedes vender?
te mejoro el RENOVE
y pronto lo vas a ver,
los viejos para el desguace
y los nuevos a correr.
No temas a la hipoteca,
que nosotros te ayudamos,
si no puedes, no la pagues,
que al banco se la abonamos;
y Vd. señor constructor,
a proyectar y a correr,
esto ha sido sólo un alto,
pero dentro de unos meses
a enriquecerse otra vez
La verdad que no lo entiendo,
mi temor, siempre tendré,
si al llegar a fin de mes
la pensión yo cobraré.
15 noviembre 2008
domingo, 26 de abril de 2009
SITUACIONES ACTUALES
Ante todo, que quede claro, que no añoro, ni deseo volver a lo de antes, pero a Celedonio le vienen a la mente una serie de situaciones sobre las que habría que reflexionar.
El trueque de productos ya no se hace. Parece que todos estamos obligados a tener de todo, y el que no tenga, se tendrá que aguantar. En el campo se ha estimulado y pagado por no producir. Cuando hay abundancia de algo, se destruye para que no baje el precio, mientras en otros sitios, hoy en el siglo XXI, la gente se muere de hambre y nos permitimos decir que somos solidarios.
Se compra sin ver la mercancía. Sobre un plano que te enseñan, te ofrecen algo que no se conoce ni donde estará ubicado y hasta te pueden ofrecer comprar acciones de una sociedad que luego te enteras que ni existió.
Los que estafan, los que roban a espuertas o se benefician de lo que no es suyo, a veces son condenados, pero no a devolver lo que se llevaron. Con unos años de reclusión, el que los cumple, es suficiente. A otros ni se les detiene, ni juzga. El dinero apropiado nunca lo devuelven, incluso después hasta se les protege.
Algunos que tienen un cargo público, parece que la mejor forma de expresarlo es a base de exigir mejor coche que el que tenían, comer en sitios no accesibles para el público normal, montarse un despacho con muebles caros, vestir elegantemente y de paso asegurarse un porvenir para el día de mañana.
El valor de la palabra es nulo y muchas veces hasta la ley no sirve para nada. Si las leyes están tan bien hechas y tan claras y las sentencias son tan justas y firmes, ¿por qué se ganan muchas cuando se recurren?
Al coche de línea (ahora llamado autobús), no sólo le han quitado el cobrador, sino que el chofer tiene que cobrar y además le han empalmado otro coche detrás, o le ponen dos pisos y las maletas para el viajero.
¿Cuántos cobradores llevará el tranvía? Seguro que menos que el de antes.
Existen los trenes de alta velocidad, pero las estaciones de los pueblos están abandonadas. Es una gozada ir en AVE, pero desaparecieron los trenes de precios más módicos.
Las empresas de servicios ya no te van a cobrar a casa la luz, el teléfono, etc. pues los gastos te los cargan en tu cuenta. Cuando te facturan más de lo debido ya puedes armarte de paciencia y a veces, reclamar al maestro armero.
Los bancos, además de pagar cada vez menos por tu dinero, a veces tienes que pagar por tener la cuenta abierta. Ya no te estimulan a ahorrar, pues poco te dan por tus ahorros. Lo lógico ahora es pedirles dinero al interés que digan ellos y tú ahogarte con los pagos mensuales, para como dicen mover la economía y crear puestos de trabajo.
En los balances anuales que presentan, ganan dineros a montón, sin embargo al personal lo jubilan con poco más de 50 años, medida que tampoco se critica.
Hay empresas que están en crisis, pidieron ayudas a los Gobiernos y cierran, pero algunos de sus ejecutivos se llevan montones de dinero, porque según ellos lo tenían pactado.
Lo de que el brazo no hay que estirarlo más que la manga, ni se escucha, ni se conoce, ni se recomienda. Hoy día, parece que lo más propio es tener por lo menos un buen chalet, un BMW, una querida e ir al menos dos veces al año al Caribe. El que no lo hace parece que es “gilipollas”.
El tema de la Urbanidad está superado y si no fíjate en las pintadas por las paredes, eso dicen que es arte. Las mierdas de los perros por las calles podría considerarse ecología y los contenedores de la basura tirados o quemados y los espejos de los coches rotos, eso son chiquilladas.
Que haya que hacer una Selectividad para entrar en la Universidad, eso es atentar contra el derecho del estudiante. Exigir que los jóvenes tienen que esforzarse y estudiar más, es explotación de menores.
Etc.
Perdonad, ¡ pero hay cosas que no entiendo !
El trueque de productos ya no se hace. Parece que todos estamos obligados a tener de todo, y el que no tenga, se tendrá que aguantar. En el campo se ha estimulado y pagado por no producir. Cuando hay abundancia de algo, se destruye para que no baje el precio, mientras en otros sitios, hoy en el siglo XXI, la gente se muere de hambre y nos permitimos decir que somos solidarios.
Se compra sin ver la mercancía. Sobre un plano que te enseñan, te ofrecen algo que no se conoce ni donde estará ubicado y hasta te pueden ofrecer comprar acciones de una sociedad que luego te enteras que ni existió.
Los que estafan, los que roban a espuertas o se benefician de lo que no es suyo, a veces son condenados, pero no a devolver lo que se llevaron. Con unos años de reclusión, el que los cumple, es suficiente. A otros ni se les detiene, ni juzga. El dinero apropiado nunca lo devuelven, incluso después hasta se les protege.
Algunos que tienen un cargo público, parece que la mejor forma de expresarlo es a base de exigir mejor coche que el que tenían, comer en sitios no accesibles para el público normal, montarse un despacho con muebles caros, vestir elegantemente y de paso asegurarse un porvenir para el día de mañana.
El valor de la palabra es nulo y muchas veces hasta la ley no sirve para nada. Si las leyes están tan bien hechas y tan claras y las sentencias son tan justas y firmes, ¿por qué se ganan muchas cuando se recurren?
Al coche de línea (ahora llamado autobús), no sólo le han quitado el cobrador, sino que el chofer tiene que cobrar y además le han empalmado otro coche detrás, o le ponen dos pisos y las maletas para el viajero.
¿Cuántos cobradores llevará el tranvía? Seguro que menos que el de antes.
Existen los trenes de alta velocidad, pero las estaciones de los pueblos están abandonadas. Es una gozada ir en AVE, pero desaparecieron los trenes de precios más módicos.
Las empresas de servicios ya no te van a cobrar a casa la luz, el teléfono, etc. pues los gastos te los cargan en tu cuenta. Cuando te facturan más de lo debido ya puedes armarte de paciencia y a veces, reclamar al maestro armero.
Los bancos, además de pagar cada vez menos por tu dinero, a veces tienes que pagar por tener la cuenta abierta. Ya no te estimulan a ahorrar, pues poco te dan por tus ahorros. Lo lógico ahora es pedirles dinero al interés que digan ellos y tú ahogarte con los pagos mensuales, para como dicen mover la economía y crear puestos de trabajo.
En los balances anuales que presentan, ganan dineros a montón, sin embargo al personal lo jubilan con poco más de 50 años, medida que tampoco se critica.
Hay empresas que están en crisis, pidieron ayudas a los Gobiernos y cierran, pero algunos de sus ejecutivos se llevan montones de dinero, porque según ellos lo tenían pactado.
Lo de que el brazo no hay que estirarlo más que la manga, ni se escucha, ni se conoce, ni se recomienda. Hoy día, parece que lo más propio es tener por lo menos un buen chalet, un BMW, una querida e ir al menos dos veces al año al Caribe. El que no lo hace parece que es “gilipollas”.
El tema de la Urbanidad está superado y si no fíjate en las pintadas por las paredes, eso dicen que es arte. Las mierdas de los perros por las calles podría considerarse ecología y los contenedores de la basura tirados o quemados y los espejos de los coches rotos, eso son chiquilladas.
Que haya que hacer una Selectividad para entrar en la Universidad, eso es atentar contra el derecho del estudiante. Exigir que los jóvenes tienen que esforzarse y estudiar más, es explotación de menores.
Etc.
Perdonad, ¡ pero hay cosas que no entiendo !
domingo, 19 de abril de 2009
Recuerdos lejanos.
Por los años 40 y 50, era habitual en muchos pueblos el “trueque” de productos, y así judías secas se cambiaban por aceite, patatas por vino, etc. También había otros muchos servicios que se pagaban con jornales. Muchas obras se hacían entre todos los vecinos; era lo que se llamaba “ir de vecinal”. La mano de obra pagaba otras prestaciones. En definitiva, el dinero corría poco.
Cuando se iba a las ferias de ganado, se pagaba a “toca teja”. En la faja se escondía la caja fuerte. La mercancía la veías y se cerraba la operación.
Podría haber picaresca, regateos, etc., pero no existían contratos, ni escritos, ni firmados y los malos entendidos eran escasos. La palabra, era la palabra. Dar la conformidad dos personas con un apretón de manos, tenía tanto valor como hoy la firma ante el notario.
En otros aspectos y en épocas mucho más recientes, recuerdo que el coche de línea (entonces no se le llamaba autobús), tenía chofer y cobrador. Éste, además de cobrarte el billete y pagar según el trayecto a recorrer, se hacía cargo de las maletas y bultos, que tendría que cargar en la baca del coche, que a veces se compartía con viajeros sentados sobre unos bancos de madera.
En el tranvía, en cada coche iba su cobrador.
El viaje por ferrocarril era entretenido, sobre todo cuando viajabas en los trenes correo. Paraban en todas las estaciones, donde salía el Jefe de Estación con su gorra y su bandera. También paraba en los llamados apeaderos, donde no existía Jefe de Estación.
La contribución había que ir a pagarla al Ayuntamiento el día que pregonaban que venía el recaudador, pero también te iban a casa a cobrar el recibo de la luz y supongo que el del teléfono el que lo tuviese.
Los padres y la sociedad en general, te estimulaba dentro de las posibilidades de cada uno al ahorro. Con los ahorros, te abrías una libreta en el Banco o Caja. Por tener esas perrillas allí te daban un interés, y el Banco prestaba ese dinero a otros que tenían y/o hacían negocios más grandes. Esos ahorrillos venían bien para cuando los necesitases: para la entrada del piso, para casarse, para pagar al médico, para cuando ya no trabajabas, para dejárselo a los hijos y otros a lo mejor para enterrarse. En definitiva, entre muchos pocos, se hacía un mucho y el Banco gestionaba tus ahorros.
Hasta no hace mucho, cada semana, quincena o mes, según se cobrase, los trabajadores recibíamos en mano el sobre y tras abrirlo y contarlo, hasta te ponías contento y pensabas: con esto habrá que pasar y tendría que quedar algo.
Sin duda, eras consciente de que el brazo no lo podías estirar más que la manga. No hablemos de otros temas como el de la educación, donde en la Enciclopedia más simple había un tratado de Urbanidad y había una Reválida en Cuarto de Bachiller, otra en Sexto y un Curso Preuniver-sitario.
Así podríamos seguir narrando, para muchos historias y para otros recuerdos. Todo esto era antes. No era una época idílica a la que desearíamos volver, pero sí que parecía que algunas cosas tenían un cierto sentido común. Pero ¿qué pasa ahora............? En el próximo artículo hablaremos algo de ello.
Cuando se iba a las ferias de ganado, se pagaba a “toca teja”. En la faja se escondía la caja fuerte. La mercancía la veías y se cerraba la operación.
Podría haber picaresca, regateos, etc., pero no existían contratos, ni escritos, ni firmados y los malos entendidos eran escasos. La palabra, era la palabra. Dar la conformidad dos personas con un apretón de manos, tenía tanto valor como hoy la firma ante el notario.
En otros aspectos y en épocas mucho más recientes, recuerdo que el coche de línea (entonces no se le llamaba autobús), tenía chofer y cobrador. Éste, además de cobrarte el billete y pagar según el trayecto a recorrer, se hacía cargo de las maletas y bultos, que tendría que cargar en la baca del coche, que a veces se compartía con viajeros sentados sobre unos bancos de madera.
En el tranvía, en cada coche iba su cobrador.
El viaje por ferrocarril era entretenido, sobre todo cuando viajabas en los trenes correo. Paraban en todas las estaciones, donde salía el Jefe de Estación con su gorra y su bandera. También paraba en los llamados apeaderos, donde no existía Jefe de Estación.
La contribución había que ir a pagarla al Ayuntamiento el día que pregonaban que venía el recaudador, pero también te iban a casa a cobrar el recibo de la luz y supongo que el del teléfono el que lo tuviese.
Los padres y la sociedad en general, te estimulaba dentro de las posibilidades de cada uno al ahorro. Con los ahorros, te abrías una libreta en el Banco o Caja. Por tener esas perrillas allí te daban un interés, y el Banco prestaba ese dinero a otros que tenían y/o hacían negocios más grandes. Esos ahorrillos venían bien para cuando los necesitases: para la entrada del piso, para casarse, para pagar al médico, para cuando ya no trabajabas, para dejárselo a los hijos y otros a lo mejor para enterrarse. En definitiva, entre muchos pocos, se hacía un mucho y el Banco gestionaba tus ahorros.
Hasta no hace mucho, cada semana, quincena o mes, según se cobrase, los trabajadores recibíamos en mano el sobre y tras abrirlo y contarlo, hasta te ponías contento y pensabas: con esto habrá que pasar y tendría que quedar algo.
Sin duda, eras consciente de que el brazo no lo podías estirar más que la manga. No hablemos de otros temas como el de la educación, donde en la Enciclopedia más simple había un tratado de Urbanidad y había una Reválida en Cuarto de Bachiller, otra en Sexto y un Curso Preuniver-sitario.
Así podríamos seguir narrando, para muchos historias y para otros recuerdos. Todo esto era antes. No era una época idílica a la que desearíamos volver, pero sí que parecía que algunas cosas tenían un cierto sentido común. Pero ¿qué pasa ahora............? En el próximo artículo hablaremos algo de ello.
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